Este
nuevo año 2019 se presenta como un intersticio de tiempo, donde pulsan los
bandos que se disputan el poder, a lo interno o externo de los partidos, el
control absoluto. El principal vector que impulsa el deseo de tomar el poder y
control de los partidos y manejar los recursos del erario es la debilidad que
los oficialistas ven en sus adversarios (opositores), que representan el Partido
(no tan moderno) Revolucionario Moderno (PRM).
Se
precisó, en primera instancia, que el accionar político se ralentizaría fruto
de las indefiniciones en el panorama, elementalmente antes de la aprobación de
la Ley de Partidos (33-18) la cual establece unos plazos, que definimos como
fatales; fue todo lo contrario el pragmatismo se impuso en los diferentes expositores
partidarios (principalmente los del oficialismo) los cuales hicieron todo lo
posible por apoderarse de la comunicación política en el escenario que fuese
menester.
Vimos
a un Heinz Vieluf Cabrera, Senador en tres (3) ocasiones por el PLD, mucho más
activo que en otras obres. ¿La razón? Una embestida (política - electoral)
planificada, casi ejecutada y calculada por su contraparte interna en el
partido de Gobierno, Ing. Miguel Alejandro Bejarán. Durante todo el año éste
pugilato fue el principal tema de debates en los medios de comunicación y en
las esquinas de los pueblos, donde se aglutinan seguidores de ambos exponentes políticos.
Prevaleció,
durante todo el año 2018, la queja de los Leonelistas y no Leonelistas (pero
que no pertenecen a la corriente Danilista) de que se estaba favoreciendo demasiado
a los seguidores del primer mandatario. Tanto así que en el caso de los
legisladores éstos, ante una eventual búsqueda de reelección del presidente,
colocaron sobre la mesa su única carta a jugar: el voto en las cámaras.
Pero
además exigieron (los legisladores quejosos) que frenaran al menos de forma momentánea
la embestida que referí en tercer párrafo.
En el espectro opositor
Las
circunstancias abren la brecha para distintas opciones. Ante la falta de una oposición,
que más que formalismos, sea real a la hora de hacer planteamientos y exigir transparencia
en el manejo del fisco, se hizo ausente una contraparte que distanciara la
mirada de los receptores de los pugilatos peledeistas. El PRM, con características
difuntas, hoy en día no cuenta con los perfiles para candidaturas municipales y
mucho menos congresuales, dejó pasar todo el 2018 haciendo prácticamente nada.
De
igual forma no ha creado una estructura de interactivos y comunicadores que
hagan el contrapeso (al menos de forma moral) al ejército que tiene a su disposición
el oficialista partido PLD. Desde el punto de vista práctico y mediático estas
razones han forjado al percepción y realidad de que o tenemos (los ciudadanos
que exigimos contrapesos) oposición en Montecristi.

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