Desde
el balotaje electoral del año 2016 se lindaron los efectos políticos del apoyo
que ofreció (de manera disciplinada – conveniente) el Ing. Miguel Alejandro Bejarán
(Tito) al reelecto parlamentario Heinz Vieluf Cabrera. Fue consabido por todos
que dicho apoyo surtió efectos positivos para la victoria del legislador en
cuestión.
Pero
partiendo de esa fecha el Ing. Miguel “Tito” Bejaran comenzó a crear los contactos
políticos, sociales y estratégicos para desplazar, por la vía democrática la hegemonía
de Vieluf quien, como todos conocemos, ha ocupado en tres (3) ocasiones el
puesto de Senador y según se vislumbra aspira a una cuarta (4) ocasión como
representante de la Provincia en la Cámara Alta.
Éstas
intenciones necesitan, como toda época política, de circunstancias que facturen
a favor del parlamentario que desea continuar en la curul. En el caso - materia
de análisis el legislador tiene a su favor un elemento, UN VOTO. Éste voto (para fines de modificaciones constitucionales)
tiene una solidez ingente para establecer acuerdos tendentes a cercenar la
democracia con las prácticas decimonónicas de los partidos: la dedocracia.
Aunque
en tiempos de la nueva ley de partidos se hace casi imposible el señalamiento
puro y simple, pues las reservas son apenas el 20% en la constituyente en
cuestión (Ley 33-18, Art. 58, Párrafos I, II, III y IV) por lo que los lideres partidarios
procurarán reservas de sus pupilos en demarcaciones de mayor trascendencia.
¿Con qué cuenta
el legislador?
El
óbice que mermó el accionar del legislador (Vieluf) fue el despliegue económico
y partidario que endureció el favor de la militancia gregaria en favor de
Bejarán. Por tanto inició sus aprestos – reeleccionistas – mucho antes que en
otras ocasiones, de conformidad con la costumbre de su comunicación política.
Se
ha querido presentar que el Legislador – Vieluf - es más fastuoso (económica y solidariamente)
para generar mayores simpatías. Me parece que el propósito es crear un ambiente
de favorabilidad, a lo externo ya que un alto porcentaje de personas no
participa en política y otros se abstuvieron de votar en el pasado proceso
eleccionario.
Como
el continuismo genera rechazo, interno y externo, se debió agilizar otra
estratagema que si funcionase. En virtud de las preparaciones reeleccionistas (del
Presidente Danilo Medina) Heinz Vieluf colocó sobre el póker (político) su
única carta para negociar: EL VOTO,
antes citado.
Ese
VOTO fue puesto boca arriba, pero
con condiciones. Fue un atavío preparatorio con el objetivo de que por órdenes
superiores se frenara la embestida que tenía lista y casi servida Bejarán en
sus aspiraciones similares a las de Vieluf (Uno llegar otro quedarse).
¡Prueban dejándolo
jugar solo!
De
ahí, según me parece, ya que es la única explicación lógica, que Bejarán dejase
de forma breve (hasta ahora) a Vieluf intentar encestar de media, tres y dos
canchas; para que en un eventual (o hipotético) escenario Vieluf pueda generar
suficientes simpatías e intercambiar su voto (para la reelección) y él ambicionar
continuar en la Senaduría.
Jugar
solo tiene dos (2) dificultades:
PRIMERO: Si encesta o
impacta en el escenario político la crítica se inclina hacia que como estaba
solo no podía fallar ni un disparo. Se engarza la idea de que no existía impedimento
para no impactar y que por tanto no se impactó realmente.
Eso,
según me parece, es lo que ha sucedido de que a pesar de estar en el juego
solitario no se ha creado el efecto esperado. El mayor ejemplo de encontrar circunstancias
helmintas favorables fue el Presidente Medina. Gobernó sin oposición, ni
interna ni externa, los primeros cuatro años ¿Ahora se entiende el porqué del
80%?
SEGUNDO: Si se logra el objetivo
de forma extemporánea o fácil, se puede acusar el hecho de que no hubo oposición
(interna) y por tanto no se crea la maquinaria para enfrentamientos externos.
Razones del poco
impacto
Actualmente
de cada Diez (10) personas ocho (8) usan dispositivos inteligentes. De esos Ocho (8) siete (7) tienen acceso
diario al internet. Igualmente la franja de independientes ha formado una mayoría,
superior a la militancia partidaria, que puede decidir un proceso eleccionario.
Estos
datos sirven de base para entender una idea básica: se debe llegar a las
personas mediante las redes sociales, no usando métodos antiguos. Para ese fin
se necesita un equipo que maneje el marketing político y sepa para qué, cómo, cuándo
y porqué colocar en el mercado electoral un producto (en este caso el señor
Vieluf como posible candidato), esto no ha sido logrado. Explico por qué:
Vieluf,
y paradójicamente también Bejarán, no tiene un verdadero equipo de marketing,
estrategas y comunicadores que amplifiquen la necesidad (verdad o mentira) de
que Vieluf continúe o de que Bejarán llegue.
Los
mensajes son observados por los receptores, sólo cuando los emisores gozan de
la solvencia social y moral, para hacer creíble el recado diseminado. ¿Es ese
el caso de los que forman el equipo de comunicación de Vieluf? La respuesta es
no.
El
factor sistemático funge como una especie de cohorte informativo. Diariamente se
debe confeccionar, lo que en marketing se llama “LA IDEA DEL DÍA”, esa idea
tiene el propósito de colocar en la mente de los receptores piezas de un
rompecabezas, también llamado posicionamiento, que cuando se forma da un
resultado: el candidato ya electo. ¿Ha hecho eso el equipo, si es que tiene,
del señor Vieluf? Evidentemente no.
Puedo
mencionar muchos más elementos, pero me limitaré a decir que de no lograr el
objetivo, haciendo los ajustes de lugar (y de nuevo paradójicamente el señor
Bejaran también) como por ejemplo cambiando las estrategias de comunicación y marketing
y nuevo discurso sus intenciones no será fructíferas. Por lo que puede que la
favorabilidad no le resulte como se espera al señor Vieluf.

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