Por Daygorod Fabián Sánchez
El Autor es Educador y Comunicador Social
Se
ha querido comercializar la idea de que el Ministro de Educación, Arq. Andrés
Inocencio Navarro, ha resultado egregio en sus actividades al frente del
gabinete que tiene bajo su mando (aparentemente) la mayor cantidad de dinero de
todas las carteras estatales. El despliegue de publicidad que sustenta dicha
autoridad es ingente, al punto de llegar a lo extremo. Algunos especulan que se
llega a gastar cerca de un millón (RD$1,000,000) de pesos diarios para la
famosa Revolución Educativa.
Como
docente del sistema público, se podría argumentar que las discrepancias tienen
su esencia en factores de índole gremial o personal; sin embargo las
reflexiones que haré a continuación desmontan esa idea y sirven de plataforma
para administrar las articulaciones escritas y verbales que se deriven del tema.
La sociedad dominicana en su conjunto observó con ojos de complacencia la
aplicación del 4% del PIB, pero no así el destino que ha tomado el mismo.
Actualmente
el Ministerio de Educación tiene bajo su control más dinero (en materia de presupuesto anual) que la
cantidad que manejó el último gobierno del Dr. Joaquín Balaguer. ¡Claro! Las
circunstancias son totalmente diferentes y las exigencias sociales son
cuantiosas. En tal sentido es menester referir que una de las máculas que tiene
al gasto del 4% del PIB en educación es la gran cuantía de empleados
(injustificables) y las denuncias de obras sobrevaluadas (cuando las escuelas
las construía la OISOE).
Actualmente
se vende, me parece a espalda y engañando al Presidente, la idea de que las
escuelas públicas gozan de niveles de tranquilidad y abundancia tanto así que
son las envidias de los centros educativos privados. Es una total falacia. Las
escuelas todavía, en pleno siglo XXI, imparten sus docencias con tizas y
pizarras antiguas. Es cierto que no podemos prescindir de estas herramientas,
pero si podemos combinarlas con las Tecnologías de la Información y la Comunicación,
cosa esta que no se ha hecho.
La
mayoría de los centros no posee computadoras ni internet, a pesar de que se
está implementando la Republica Digital. Para la práctica deportiva no se
cuenta con utilería adecuada, ni siquiera con canchas decentes. Para probar lo
que expreso en éste escrito, simplemente hagan una auditoria visual a los centros
educativos de sus zonas amigos lectores, y se percatarán de la veracidad de mis
argumentos.
En
el plano laborar se ejerce (desde la cabeza del Ministerio) una gazmoña. El
clientelismo no ha dejado de ser en este caso, al contrario se ha incrementado.
Tenemos escuelas con una sola puerta y diez (10) porteros nombrados para esa portezuela.
¿Cómo se le llama a esa práctica? Hace
falta de todo incluyendo buenos, más y mejores docentes.
Para
subsanar la carencia de docentes es lógico pensar que se debe establecer un
filtro para seleccionar, mediante concursos de oposición, a los que presenten
las mejores calificaciones y cualidades para tan digna labor. Se ha efectuado
todo lo opuesto, el Ministro Navarro, violando La Ley 66-97 y el Código Laboral
Dominicano (CLD) ha contratado a miles de docentes, que si bien pueden cumplir
la labor educativa, nunca han sido evaluados correctamente.
A
éstos se le paga menos de la mitad del salario establecido para un educador
fijo, no se le paga seguro médico, ni prestaciones laborales ni cotizan para
una AFP. Violentado sus derechos el Ministro Navarro pregona democracia, cuando
estas acciones sólo se observan en regímenes dictatoriales. Añado además que
los salarios de estos docentes contratados se pagan de forma tardía, inclusive tardando
hasta once meses para pagarle sus sueldos.
Se
dice que el educador dominicano devenga un salario muy atractivo, pero lo que
no se dice es que de los salarios de los educadores se descuentan casi RD20,000
(veinte mil pesos dominicanos) en impuestos y supuestos beneficios que nunca
serán vistos por los preceptores.-

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